Sobre la Ansiedad y Otros Desastres.

2017

Desde un par de años antes había estado pensando seriamente en iniciar un podcast en el cual hablara de lo que se me diera la gana, había pasado tiempo pensando en lo que diría, en la música de la que hablaría, en los patrocinadores, y en todos y cada uno de los desastres resultantes. A finales de 2017 fue que decidí echar el proyecto andar, junto con uno de mis amigos más cercanos.

2018

Preparé las aplicaciones que iba a utilizar para presentar el programa «La Guía de la Histeria… Y Otros Desastres». Junto con mi amigo grabamos el primer programa, nos sentimos cómodos, dijimos chistes (unos de bastante mal gusto de mi parte), y lo subimos a la red. El primer programa se había hecho una realidad, y aún se puede encontrar en YouTube, supongo que para siempre, porque tuve a bien olvidar la contraseña de esa cuenta.

El asunto es que la semana siguiente, mi amigo tenía compromisos, y por ende no pudimos grabar el segundo programa en la segunda semana, a la tercera yo tuve compromisos, y las cosas siguieron así hasta que decidí olvidarme de ese proyecto. Nunca hubo un segundo programa de La Guía de la Histeria, pero con las ganas he seguido, y tal vez en un futuro lo vuelva a intentar; con un nuevo concepto (y así).

En este año también publiqué un libro, mi primera novela, y fui lo suficientemente audaz (o mejor dicho: insensato) como para pedirle a un conductor de radio que la leyera, y no he vendido más de 20 copias, no importa en qué momento estés leyendo esto.

Y también tuve una crisis existencial.

2019

Espero no equivocarme al asegurar que los primero meses de este año han sido duros. ¿Recuerdas 2016? Ese año fue una completa basura, o sea, los 365 días. Todos y cada uno. Para todo el planeta, 2016 fue un año increíblemente horrible.

Pero 2019 ha sido un impetuoso angelito…

A pesar de lo mierda que nos está yendo a todos, abro este blog porque, gracias a mi crisis existencial, he llegado a la conclusión de que jamás me he apasionado por nada en mi vida. Y no es como que vaya a culpar a alguien, simplemente es lo que es: fui sistemáticamente entrenado para nunca apasionarme por nada, siempre había sido fácil dejar de hacer las cosas, y aún en estos días podría dejar de hacer lo que hago y no habría serias represalias. Tuve un canal de YouTube, e intenté TRES veces tener un éxito por esa plataforma –tenía tan internalizada la idea de lo fácil que sería llegar a la cima, que en verdad no me molestaba por invertir una mayor cantidad de esfuerzo–, en las tres ocasiones me encontraba en distintos momentos de mi vida, bastante malos, de hecho, cada ocasión peor que la anterior.

Como dije más arriba, publiqué un libro el año pasado, y ahora me da un poquito de vergüenza decir que me tomó seis años de trabajo –y sí, fueron seis años de mucho trabajo en esa novela, pero no hubo ninguna clase de rigor–, había tomado clases de redacción, pero no era como que entendiera mucho (jamás lo hago, en realidad), y nunca he sido como que un lector muy disciplinado, además, desperdicié la oportunidad de estudiar letras porque nunca estudié para aprobar el examen de ingreso. Si nos vamos más atrás puedo hablar acerca de cómo abandoné el bachillerato ante la primer provocación, o de cuando pasé más de un año sin hacer absolutamente nada con mi vida –sin trabajo, ni estudios; ni siquiera salud–, pero mejor resumo cómo es que mi cercanía a cumplir 26 años me acerca cada vez más a un brote psicótico maquillado de «iluminación».

La verdad es que ha sido un puto infierno. Día tras día. Mes tras mes. Y si aún puede empeorar de un minuto al otro, puedes jurar a que lo hará.

He he tenido problemas de ansiedad toda mi vida, he ido a múltiples terapias psicológicas, y puedo admitir que he reconfigurado algunas cosas, pero últimamente, shit’s gone crazyer, ni siquiera sé que me motiva seguir escribiendo esta entrada –o esperar que tenga un sentido–. Espero darle continuidad a esta clase de manifestación que no he probado como debería. Algo así como un diario en donde también publicaría bajezas y opiniones de discos, claramente del género Synthwave, así que, si llegaste hasta aquí y no eres el autor del blog, me puedes seguir en Twitter.

Y ya, esto es todo, les digo que esto de saber hacer bien las cosas no es lo mío, y no se me ocurrió otra manera de despedir la entrada más que con un: ¡Hasta la próxima! 😀

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