LeBrock hace lo que más me gusta de la música ochentera.

De nuevo me encontraba desprevenido cuando Spotify me lanzó a estos muchachos que no pude sino amarlos desde la primera canción —Dangerous Dreams, de hecho.

Y es que Lebrock nos da eso que tanto nos gustaba del Pomp-Rock, y que extrañábamos en la actualidad. En verdad, LeBrock, muchas gracias.

Ambos álbumes, Action & Romance, y Real Thing, contienen de principio a fin todos los riffs y melodías que conocemos de exponentes de Pomp-Rock (o Arena Rock) como Van Halen, Survivor, Kiss, Asia, Oasis, etc. AND. I. FUCKING. LOVED. THEM. No por el hecho de haber replicado una fórmula, sino porque lo hicieron con ingenio y rigor. No es que estemos escuchando las mismas voces del pasado, es que al fin alguien hizo con esos ritmos algo que de principio a fin es una locura auditiva que resulta enajenante.

Lo que sí es que no aconsejo escucharlo en muy alto volumen, porque todo el tiempo están con la energía a tope –ese vocalista realmente le pone huevos a lo que hace, y en todas las canciones te grita con una pasión que comienzas a padecer después de quince minutos–, aunque también reconozco que el rock no es lo mío. Dícese que para los amantes del rock, LeBrock, supongo, les va a parecer un gusto culposo que no podrán soltar por un buen rato. Porque es fresón, pero fresón chido, como las drogas: adictiva pero de mal gusto. Y ya de paso échense The Video Game Champion, de Gunship –quedarán sordos al final de todo ese muro musical penetrando sus oídos con un ritmo de cuatro cuartos a todo volumen–, y habrá valido la pena cada maldito segundo.

En conclusión, tal parece que el synthwave ha logrado cruzar las comodidades de la música electrónica con pasos sólidos. Eso me tranquiliza, quizá algún día escuchemos a estos muchachos sonando en Los 40 Principales, y pase a ser lo que hoy en día es el Reguetón y el K-Pop, quizá no, pero definitivamente no tendrá la misma suerte que el EDM (a Dios doy gracias por esto).

Dejo aquí mi rola favorita de LeBrock:

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Gunship y The Video Game Champion.

Justo después del lanzamiento de su segundo álbum, Dark All Day, Gunship lanzó esta chulada de 4 minutos con 15 segundos.

A mi parecer, esta canción es el homenaje más preciso disponible de la música ochentera. Está escrita y producida con pasión y calidad, manteniendo su estilo –donde hay un pequeño breakdown a mitad de la canción–, y explorando las armonías más pegajosas y engañosas del Pomp-Rock. Ya si quedaste con las ganas de sentir más de esa energía enajenante –que antes sólo sentías cuando escuchabas Dreams de Van Halen, o St. Elmo’s Fire de John Parr–, puedes seguírtela con los dos álbumes de Lebrock. Chance y al final acabas con una embolia, pero créeme que vale la pena el riesgo.

Gunship deja claro con The Video Game Champion, que aún después de lo experimentales que se habían puesto en todo Dark All Day, logran encontrar nuevas formas de sorprendernos a los más grandes fanáticos del synthwave.

Gunship se formó en el 2014. Su primer disco, «Gunship» obtuvo remarcables reconocimientos por parte de la comunidad de la música electrónica, y son considerados pioneros en lo que hoy entendemos por synthwave, junto a grandes nombres como The Midnight, Timecop1983, Laserhawk, Mitch Murder, Carpenter Brut , etc.

The Videogame Champion merece un gran 5/5.

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The Midnight… y Otros Desastres.

Corría el año de 2016, quizá principios o mediados, ya no recuerdo, seguramente llovía… Había comenzado a hacerme del hábito de escuchar mis recomendaciones semanales de Spotify, y un buen día la lista me lanzó WeMoveForward, el primer sencillo de la banda –en parte se habían inspirado en la música de la película Drive–, junto con Gloria. Ambas canciones están incluidas en su primer álbum, Days of Thunder (2014).

Personalmente, su primer álbum, me parece un trabajo de gran calidad. No sé mucho acerca de música ni de producción, ni de muchas cosas. Pero de lo que puedo estar seguro es que, para ser su álbum debut, empezaron con el pie derecho.

Luego siguieron Endless Sumer, The Midnight Remixed y Nocturnal.

Endless Sumer sí se mide aparte de los otros dos, se mantiene con la misma calidad que el primero. Entendía el concepto, las melodías, los samplers, todo me fascinaba, y gracias a este grupo (y a Gunship), me sumergí en el mundo del Synthwave. Pero, allá afuera, quien lea esto, si te gustó Nocturnal, lo siento, me parece bastante aburrido.

El álbum de remixes no cuenta. No explicaré por qué.

Pero apenas en Septiembre de 2018, salió a la luz su más reciente trabajo: Kids.

Son nueve canciones, es apto para todo tipo de gustos, y es, me parece, su mejor disco hasta ahora. Como dije, no tengo experiencia en esto de exponer mis opiniones acerca de un tema libre, regularmente escribo ensayos sobre cómo es que la Psicología Testimonial debería implementarse como normativa para toda clase de juicio… Pero lo que quiero decir es que si quieres dar un brinco en esto de Synthwave, The Midnight es uno de los exponentes más grandes del género.

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Sobre la Ansiedad y Otros Desastres.

2017

Desde un par de años antes había estado pensando seriamente en iniciar un podcast en el cual hablara de lo que se me diera la gana, había pasado tiempo pensando en lo que diría, en la música de la que hablaría, en los patrocinadores, y en todos y cada uno de los desastres resultantes. A finales de 2017 fue que decidí echar el proyecto andar, junto con uno de mis amigos más cercanos.

2018

Preparé las aplicaciones que iba a utilizar para presentar el programa «La Guía de la Histeria… Y Otros Desastres». Junto con mi amigo grabamos el primer programa, nos sentimos cómodos, dijimos chistes (unos de bastante mal gusto de mi parte), y lo subimos a la red. El primer programa se había hecho una realidad, y aún se puede encontrar en YouTube, supongo que para siempre, porque tuve a bien olvidar la contraseña de esa cuenta.

El asunto es que la semana siguiente, mi amigo tenía compromisos, y por ende no pudimos grabar el segundo programa en la segunda semana, a la tercera yo tuve compromisos, y las cosas siguieron así hasta que decidí olvidarme de ese proyecto. Nunca hubo un segundo programa de La Guía de la Histeria, pero con las ganas he seguido, y tal vez en un futuro lo vuelva a intentar; con un nuevo concepto (y así).

En este año también publiqué un libro, mi primera novela, y fui lo suficientemente audaz (o mejor dicho: insensato) como para pedirle a un conductor de radio que la leyera, y no he vendido más de 20 copias, no importa en qué momento estés leyendo esto.

Y también tuve una crisis existencial.

2019

Espero no equivocarme al asegurar que los primero meses de este año han sido duros. ¿Recuerdas 2016? Ese año fue una completa basura, o sea, los 365 días. Todos y cada uno. Para todo el planeta, 2016 fue un año increíblemente horrible.

Pero 2019 ha sido un impetuoso angelito…

A pesar de lo mierda que nos está yendo a todos, abro este blog porque, gracias a mi crisis existencial, he llegado a la conclusión de que jamás me he apasionado por nada en mi vida. Y no es como que vaya a culpar a alguien, simplemente es lo que es: fui sistemáticamente entrenado para nunca apasionarme por nada, siempre había sido fácil dejar de hacer las cosas, y aún en estos días podría dejar de hacer lo que hago y no habría serias represalias. Tuve un canal de YouTube, e intenté TRES veces tener un éxito por esa plataforma –tenía tan internalizada la idea de lo fácil que sería llegar a la cima, que en verdad no me molestaba por invertir una mayor cantidad de esfuerzo–, en las tres ocasiones me encontraba en distintos momentos de mi vida, bastante malos, de hecho, cada ocasión peor que la anterior.

Como dije más arriba, publiqué un libro el año pasado, y ahora me da un poquito de vergüenza decir que me tomó seis años de trabajo –y sí, fueron seis años de mucho trabajo en esa novela, pero no hubo ninguna clase de rigor–, había tomado clases de redacción, pero no era como que entendiera mucho (jamás lo hago, en realidad), y nunca he sido como que un lector muy disciplinado, además, desperdicié la oportunidad de estudiar letras porque nunca estudié para aprobar el examen de ingreso. Si nos vamos más atrás puedo hablar acerca de cómo abandoné el bachillerato ante la primer provocación, o de cuando pasé más de un año sin hacer absolutamente nada con mi vida –sin trabajo, ni estudios; ni siquiera salud–, pero mejor resumo cómo es que mi cercanía a cumplir 26 años me acerca cada vez más a un brote psicótico maquillado de «iluminación».

La verdad es que ha sido un puto infierno. Día tras día. Mes tras mes. Y si aún puede empeorar de un minuto al otro, puedes jurar a que lo hará.

He he tenido problemas de ansiedad toda mi vida, he ido a múltiples terapias psicológicas, y puedo admitir que he reconfigurado algunas cosas, pero últimamente, shit’s gone crazyer, ni siquiera sé que me motiva seguir escribiendo esta entrada –o esperar que tenga un sentido–. Espero darle continuidad a esta clase de manifestación que no he probado como debería. Algo así como un diario en donde también publicaría bajezas y opiniones de discos, claramente del género Synthwave, así que, si llegaste hasta aquí y no eres el autor del blog, me puedes seguir en Twitter.

Y ya, esto es todo, les digo que esto de saber hacer bien las cosas no es lo mío, y no se me ocurrió otra manera de despedir la entrada más que con un: ¡Hasta la próxima! 😀