
De nuevo me encontraba desprevenido cuando Spotify me lanzó a estos muchachos que no pude sino amarlos desde la primera canción —Dangerous Dreams, de hecho.
Y es que Lebrock nos da eso que tanto nos gustaba del Pomp-Rock, y que extrañábamos en la actualidad. En verdad, LeBrock, muchas gracias.
Ambos álbumes, Action & Romance, y Real Thing, contienen de principio a fin todos los riffs y melodías que conocemos de exponentes de Pomp-Rock (o Arena Rock) como Van Halen, Survivor, Kiss, Asia, Oasis, etc. AND. I. FUCKING. LOVED. THEM. No por el hecho de haber replicado una fórmula, sino porque lo hicieron con ingenio y rigor. No es que estemos escuchando las mismas voces del pasado, es que al fin alguien hizo con esos ritmos algo que de principio a fin es una locura auditiva que resulta enajenante.
Lo que sí es que no aconsejo escucharlo en muy alto volumen, porque todo el tiempo están con la energía a tope –ese vocalista realmente le pone huevos a lo que hace, y en todas las canciones te grita con una pasión que comienzas a padecer después de quince minutos–, aunque también reconozco que el rock no es lo mío. Dícese que para los amantes del rock, LeBrock, supongo, les va a parecer un gusto culposo que no podrán soltar por un buen rato. Porque es fresón, pero fresón chido, como las drogas: adictiva pero de mal gusto. Y ya de paso échense The Video Game Champion, de Gunship –quedarán sordos al final de todo ese muro musical penetrando sus oídos con un ritmo de cuatro cuartos a todo volumen–, y habrá valido la pena cada maldito segundo.
En conclusión, tal parece que el synthwave ha logrado cruzar las comodidades de la música electrónica con pasos sólidos. Eso me tranquiliza, quizá algún día escuchemos a estos muchachos sonando en Los 40 Principales, y pase a ser lo que hoy en día es el Reguetón y el K-Pop, quizá no, pero definitivamente no tendrá la misma suerte que el EDM (a Dios doy gracias por esto).
Dejo aquí mi rola favorita de LeBrock:
